domingo, 9 de octubre de 2011

La tribu de los corazones perversos

Ellos no sonríen, ellos murmuran,
Ellos te rodean en el silencio rotundo,
Como un gesto de buena educación te ofrecen fuego,
Para luego quemarte con el cigarro prendido.

Los hijos del odio, los nietos de la rabia,
Ellos son la generación del corazón del olvido,
Se muerden sus propias carnes para saber que están vivos,
Envidian un sentimiento y lo desprecian a muerte.

Guardan en sus billeteras a sus mejores amigos,
Se reúnen en el sillón a contar hazañas,
Su líder es aquel de los ceños fruncidos,
Su chaman es aquel de la astucia con maña.

Todos los conocemos y nos hemos visto con ellos,
Son lo mejor que hay, son la joya de este universo,
Todos revueltos, todos contentos,
Se saludan con ruido y se abrazan por nada.

Todos llevamos algo de ellos adentro,
Cuando calla la imagen y habla nuestra sombra,
Todos distantes del contacto del cuerpo,
La sociedad rinde culto a los corazones perversos.

-U.


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