domingo, 9 de octubre de 2011

La tribu de los corazones perversos

Ellos no sonríen, ellos murmuran,
Ellos te rodean en el silencio rotundo,
Como un gesto de buena educación te ofrecen fuego,
Para luego quemarte con el cigarro prendido.

Los hijos del odio, los nietos de la rabia,
Ellos son la generación del corazón del olvido,
Se muerden sus propias carnes para saber que están vivos,
Envidian un sentimiento y lo desprecian a muerte.

Guardan en sus billeteras a sus mejores amigos,
Se reúnen en el sillón a contar hazañas,
Su líder es aquel de los ceños fruncidos,
Su chaman es aquel de la astucia con maña.

Todos los conocemos y nos hemos visto con ellos,
Son lo mejor que hay, son la joya de este universo,
Todos revueltos, todos contentos,
Se saludan con ruido y se abrazan por nada.

Todos llevamos algo de ellos adentro,
Cuando calla la imagen y habla nuestra sombra,
Todos distantes del contacto del cuerpo,
La sociedad rinde culto a los corazones perversos.

-U.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

La mujer de Noviembre

Un ángel caído que el diablo recoge en sus brazos,
La mordida nocturna en el cuello inocente,
Presurosos los pasos de las muñecas a las esposas,
Copas y cuerdas y un beso en la frente.

Rescatada del fuego y las flores surge una mujer nueva,
Como una princesa brillante y decadente,
Como un beso malvado en el corazón del hombre,
Camina orgullosa la mujer de Noviembre.

Joya nocturna de ojos profundos,
De manos suaves y lengua mordiente,
Nuestra cama es la jugada más hermosa del tablero,
Nuestro amor es la sangre de un duelo a muerte.

Mujer de las alturas, mujer de las arañas,
Desde la tierra vi a la crueldad moviendo montañas,
Mujer de las profundidades, mujer de la suerte,
Desde el fuego vi florecer a la mujer de Noviembre.

-U.

Breve revisión de la estrategia organizacional

jueves, 15 de septiembre de 2011

Homenaje a los metabarones


I

Me cambie los ojos de corazón negro,
He vuelto mi espíritu un templo solitario,
En el duermo, en el descanso, en el me
Lanzo hacia aquello que es mas profundo
Que lo profundo.
II

Hemos regresado sin armas, no las necesitamos
Somos fuertes en nuestra fragilidad,
No hemos venido a vengar sino a cortar las
Sogas que te mantienen atado a la infelicidad.
III

Somos el canto de los ancestros que todavía
No nacen, profetas de hazañas para las cuales
Todavía no existen mundos, héroes del silencio
Guardianes celosos en la sombra de la mente.
IV

¿Has cambiado tus manos humanas por metales
Fríos y livianos? Veneramos las armas antiguas,
Como partes de nuestro cuerpo, nuestra muerte
De odios esconde un profundo amor a nuestra
Honorable casta.
V



Mañana en 3 siglos las tormentas no borraran
Nuestros nombres, el lecho nupcial de nuestros
Herederos brillara como nacimiento de galaxias,
Y sabrán que vencer o morir es la sangre que se
Violenta en nuestras venas.


-U

domingo, 11 de septiembre de 2011

El hijo del Lobo: Primera parte

Hace algún tiempo atrás, la tierra estaba cubierta de nieve y barro. Solo las rocas se asomaban entre los árboles desojados por el viento. En aquellos tiempos, el alimento escaseaba.

En las estepas mas inhóspitas, vivía el Lobo, acompañado de su Loba quien esperaba darle pronto un hijo. Pero llegaron mensajes traídos por las mariposas nocturnas, de que el hombre se acercaba a las estepas buscando alimento y que entre los hombres habían peligrosos cazadores.

Entonces el Lobo, reunió a los sabios animales que habitaban las estepas. Y los animales que reunió fueron: Las serpientes, quienes se encargaban de ir y venir al campamento de los hombres para contar lo que sucedía. Los cuervos, quienes conocían las leyes del mundo de los hombres y las leyes de las estepas. Los perros, quienes se encargaban de vigilar y defender la estepa con sus potentes colmillos. Y las ratas, quienes se infiltraban en los campamentos de los hombres y sus cazadores, para informar al Lobo de los planes de los cazadores.

De esta forma, el Lobo con el resto de sus animales vivían en paz, disfrutando de grandes extensiones de su territorio. Donde había alimento suficiente para todos. Pero un día las ratas, se cansaron viajar más que las serpientes y recibir tan malos tratos en el camino. Entonces, las ratas traicionaron al Lobo, y fueron donde los hombres y les contaron donde estaba ubicado el territorio del Lobo y donde él comía con sus animales. Y los hombres y sus cazadores muy agradecidos por la traición de las ratas, se comprometieron a darles su basura hasta el fin de los días y dejarles vivir en los desperdicios de los campamentos y en las cloacas de las ciudades.


Y así fue como los cazadores, persuadidos por los hombres del campamento. Fueron a cazar al Lobo y sus animales, para comer de sus tierras y exhibir sus pelajes a las gentes del campamento. Y los cazadores con sus escopetas capturaron a los animales del Lobo, y a los perros los mataron los perros de los cazadores. A los cuervos los encerraron en jaulas y a las serpientes las torturaron con fuego, pero ellas no dijeron nada y esperaron la muerte con tranquilidad.

Y los cazadores capturaron al Lobo, y lo mataron, y lo desollaron, y comieron sus carnes y exhibieron sus huesos y su pelaje a las gentes del pueblo.

Pero ya había nacido el hijo del Lobo, y el hijo del Lobo se dirigió al campamento de los hombres, y su cuerpo se volvió como el cuerpo de un hombre, mas en su espíritu anidaba el Lobo.

Y el hijo del Lobo, comenzó a aprender las costumbres de los hombres, sin olvidar su espíritu. El hijo del Lobo se hizo amigo de las arañas y con las sabias arañas estableció un acuerdo.

Y las arañas tejieron grandes telarañas para cazar a las ratas, quienes fueron devoradas por el hijo del Lobo. Y las arañas tejieron redes tan grandes que cruzaban las casas, los territorios y los mares. Así fue como las redes de las arañas cubrieron el mundo entero y el hijo del Lobo caminaba libremente por entre las redes.

Y pronto cazaron a los cazadores. Y las arañas envenenaron a los hombres y devoraron sus cuerpos. Y el hijo del Lobo cortó los cuellos de los cazadores con sus propios colmillos y los cuerpos de los cazadores  fueron devorados por sus propios perros.

-U.