Cuando todavía el tiempo no existía, un mono de piedra a quienes los dioses le habían infundido vida, se encontraba preso en la palma de buda y encima de el, todo aquello creado por el hombre, lo que era y lo que había de acontecer.
Entre los dedos de la palma de buda, el rey mono, lograba recibir la luz del sol. Y así pasaron las eras, las épocas y los tiempos. Hasta que un día, uno de los libros proféticos que se encontraban sobre la palma de buda, cayó entre sus dedos y fue a parar a los pies del mono de piedra. El mono no sabía leer, pero si sabia cazar, entonces saco todas la paginas del libro y con ellas se fabrico una espada.
El mono espero a que llegara la noche y que cada uno de lo miles de soles que cubrían el cielo se escondieran. Y tras las generaciones, desenfundó la espada del libro e hirió la palma del Gran buda, quien al sentir dolor, dejo de ser grande y paso a transformarse en un ser humano de carne y hueso, un Siddartha mortal.
El rey mono, feliz al sentirse libre de las garras del Buda, salio a recorrer los caminos celestiales, pero cuando intento volar no pudo. Entonces se dio cuenta de que la espada le pesaba, mas no queriendo librarse de ella, decidió quedarse una temporada en la tierra.
Y fue donde los humanos, a buscar a sus mujeres, mas cuando estaba entre ellas su deseo se apagaba a causa de la espada. Los besos de las ninfas desnudas que le rodeaban le sabían a sangre y cada una de sus caricias las sentía en el cuerpo cual latigazos. El mono se volvió frío a causa de la espada y su cuerpo de piedra paso a ser un cuerpo de metal.
Pero el rey mono, ahora metálico, seguía siendo un rey entonces decidió gobernar. Se construyo un templo de piedra en lo más alto de una cumbre nevada. Con la espada hirió la roca y sacando el metal caliente de ella, creó armas las cuales se las entrego a los hombres.
Con la espada hirió la tierra en miles de tajos y de ella surgieron granjas. Con la espada hirió a los árboles y estos, al sentirse heridos por la espada, entregaron su madera aromática para construir casas para los hombres. Y por un tiempo el resultado de los acontecimientos fue bueno, y el mono sintiendo en su arrogancia que había hecho bien las cosas, descansó al séptimo día.
Mas cuando la espada había terminado de cortar el cielo para crear el tiempo y cortar la tierra para crear el espacio, vinieron mensajeros del cielo y del infierno para advertir al mono de todo cuanto había creado, porque la heridas tienden curar, y los tejidos del universo tienden a cicatrizarse.
Entonces el mono, aloquecido por las grandes maravillas que el artefacto de sus manos habían podido crear, mato a los mensajeros del cielo y del infierno declarando la guerra a ambos bandos. Y los ángeles del cielo y los ángeles del infierno hicieron la guerra en contra de los hombres, pero estos, no sabiendo con quien combatían ( pues unos eran del cielo y otros del infierno) se confundieron en sus cabezas, terminando por confundir sus corazones, terminando por confundir sus vientres. Y los hombres comenzaron a morir de hambre, aun cuando el mundo estaba lleno de comida.
Entonces el mono, queriendo hacer tregua con ambos bandos, pero sin querer librarse de la espada, se la comió. Y la espada paso a vivir en el cuerpo del mono y pasando a ser parte de el ya no se sabia donde terminaba la espada y comenzaba el mono y donde terminaba el mono y comenzaba la espada.
El aspecto del mono cambio, y la espada que en el habitaba le llevo a desnudarse para vestirse con las pieles de los animales de la tierra. Y siendo hombre, ya no mas mono y ya no mas rey, se suicido dejando de respirar, matando tanto al hombre como a su palabra.
-U.

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